Equipo

ANDREAS

Mi nombre es Andreas, soy austriaco y después de vivir un tiempo en México en mi juventud, hace años decidí venir a vivir a España – primero Las Palmas de Gran Canaria, y después, hace ya bastantes años, vine a vivir a Cataluña, a Barcelona y finalmente llegué a Olesa de Montserrat.

Desde mi primer contacto con el yoga ya han pasado unos diecisiete años, y desde entonces no me ha vuelto a soltar, abrazándome a veces más fuerte, a veces con menor intensidad.

Fascinado por su profunda filosofía y la antigüedad que lo caracteriza, fui intensificando mi práctica y mis estudios, hasta que el yoga pasó de ser una ‘simple’ rutina agradable a convertirse en algo indispensable para mí, en un estilo de vida.

Yendo más allá: el yoga era casi lo único que daba sentido a mi vida, se había convertido en “mi misión” en este mundo (o expresado en términos del yoga: mi Dharma). Es por ello que al final entendí que necesitaba compartirlo, transmitirlo y acercarlo a todo aquel que quisiera experimentarlo.

En mis clases busco que los alumnos conecten con la esencia del yoga, que puedan sentir el significado profundo que tiene y logren alcanzar salud, bienestar y tranquilidad física y mental.

 

ANABEL

Siento que la práctica nos da herramientas para fortalecer el cuerpo y a la vez enseñarnos a vivir con alegría y paz, encontrar la manera de vivir en calma. Aprender a trasladar las sensaciones, emociones y la entrega que dejamos en nuestro mat a nuestro día a día. Emocionarme por saber que el camino es infinito y que cada día tengo la oportunidad de seguir aprendiendo. El yoga nos permite entrar en contacto con nuestra vulnerabilidad para desde allí desvelar nuestra fortaleza.

CRISTINA

Mi nombre es Cristina, aunque nací en León, soy Olesana desde los 11 años. Recuerdo desde muy pequeña leer libros que hablaban de Siddharta Gautama, el Buda, siempre investigando sobre como funcionamos a nivel mental. Mi primera maestra fue mi madre, que me enseño el valor de la antigua frase “Conócete a ti mismo”, un aforismo antiguo, grabado en piedra en el templo griego de Apolo y que tanto uso Platón.
Por suerte el yoga llego a mi vida hace ya muchos años, de la mano de varios profesores y me ha ido acompañando de manera intermitente desde joven.
Pero es a raíz de empezar la aventura de la maternidad que el Yoga cobró más importancia en mi vida. Recuerdo como si fuera ayer, la primera vez, que tumbada en Savasana, note como mi hija se movía en mi interior.
El Yoga fue importante para mí en el embarazo, me ayudo en el parto, y siempre está presente en la crianza de mi hija.
Es por todo esto que aparece en mi un profundo interés en acercar está práctica que tanto me ha aportado a todos los públicos, en especial a los más pequeños y adolescentes, pues el ritmo veloz en el que vivimos requiere más que nunca, parar unos instantes y volver a conectar con el cuerpo e ir hacia adentro.